Dos proyectos de redes comunitarias liderados por mujeres indígenas llevarán Internet a comunidades del nordeste de Brasil en una iniciativa financiada por el Programa FRIDA de LACNIC.

Ambas propuestas resultaron seleccionadas luego de un llamado realizado por la organización Artículo 19 de Brasil para apoyar a comunidades de zonas vulnerables en su acceso al mundo digital. Esta iniciativa de Artículo 19 de impulsar a organizaciones lideradas por mujeres ganó una de las subvenciones de FRIDA del año pasado destinadas a promover las redes comunitarias.

En el marco de la conmemoración del 8 de marzo se anunciará la instalación de la primera de estas redes comunitarias en la comunidad de Peri-Peri (Piauí), un proyecto liderado por el Instituto de Mujeres Negras Ayabás. La segunda red se instalará en el mes de abril en Periféricas, estado de Bahía.

Laura Conde Tresca, directora ejecutiva interina de Artículo 19, comentó que se incentivó los proyectos de asociaciones con liderazgos femeninos para “reconocer la opresión de género que todavía está muy presente en la sociedad brasileña”.

¿Qué características tienen las dos comunidades seleccionadas para desplegar estas redes comunitarias?

Los dos proyectos seleccionados son de grupos del noreste del país: Periféricas (Bahia) y el Instituto de Mujeres Negras Ayabás (Piauí), compuestos y liderados por mujeres indígenas y negras organizadas políticamente para garantizar sus derechos, fortalecer las pautas de mujeres y contra la violencia doméstica y sexual. El Instituto Ayabás acompañará y articulará localmente la instalación de una red en la comunidad de Peri-Peri en el estado de Piauí, mientras que Periféricas ofrecerá soporte técnico, político y social a los grupos de la periferia de Salvador y a las Marisqueiras de Itaparica (interior del estado), donde se implementará la red. Además de ser colectivos muy respetados dentro de los movimientos de mujeres, estos grupos fueron seleccionados porque trabajan con las comunidades en sus respectivos estados, por lo que también servirán como multiplicadoras de los conocimientos y el soporte técnico y político relacionados con las redes comunitarias y los talleres y redes instaladas por el proyecto, fortaleciendo así los lazos locales y aumentando la sostenibilidad de las redes.

¿Por qué hicieron especial hincapié en trabajar con Asociaciones de Mujeres para estos proyectos? ¿Cómo impactan estas líderes mujeres en el sostenimiento a largo plazo de las redes comunitarias y en el acceso de la comunidad a Internet?

Artículo 19 incentivó las candidaturas de asociaciones lideradas por mujeres, sobre todo por reconocer la opresión de género aún muy presente en la sociedad brasileña. Por lo tanto, con la intención de democratizar el acceso a la conectividad y el protagonismo de las mujeres en los espacios públicos, incluimos en el proceso de selección el criterio del género, también una práctica interna de la organización a la hora de seleccionar sus colaboradores.

Para el proyecto de redes comunitarias financiado por FRIDA (el Fondo Regional para la Innovación Digital en América Latina y el Caribe), entendemos que el papel de la mujer en la articulación social es fundamental para la sostenibilidad de la red. La sostenibilidad de las redes comunitarias pasa por aspectos financieros y también de movilización social y de recursos tecnológicos. Queremos fomentar la participación de un mayor número de mujeres técnicas en las redes comunitarias. Esto es importante para que el conocimiento circule y se descentralice de las figuras masculinas ya conocidas. No solo para que las redes construidas contemplen las necesidades de las mujeres, sino también para que el propio diseño tecnológico esté impregnado por la lógica femenina.

¿Cómo esperan que estas redes impacten sobre los derechos de mujeres y niñas en las comunidades beneficiarias?

Esperamos que la conectividad establecida en estas comunidades sea un medio para la reivindicación de los derechos de estas mujeres. La presencia de mujeres en los ambientes digitales sirve para promover su autonomía e incluso para lidiar con otras cuestiones más amplias de la comunidad. Esta práctica también crea un ambiente y favorece una cultura que servirán para que las próximas generaciones de mujeres se sientan cómodas al ejercer papeles protagónicos en la esfera pública y no se vean impedidas o constreñidas al hacer lo que desean y pueden hacer.

Comprendemos que la participación de líderes femeninas contribuye al compromiso social con la diversidad, la equidad y la inclusión en las comunidades, promoviendo así un ambiente más plural.

En el movimiento de redes comunitarias un gran debate pendiente es la equidad de género, particularmente, que mujeres de las comunidades participen activamente en el proceso de montado y mantenimiento de la red. ¿Qué lecciones están derivando de su proyecto que aporten a este debate?

Creo que la forma en que construimos el proyecto confronta fundamentalmente la lógica dominante del papel de la mujer en el ámbito digital. Históricamente, a la mujer se le asignó un papel social en la esfera privada. Las tareas relacionadas con el cuidado de los ancianos o los niños o aquellas relacionadas con la educación eran socialmente atribuidas a las mujeres. Por el contrario, la innovación, los desafíos, lo nuevo —es decir, el espacio público— eran atribuidos al hombre. Al invertir el juego y pasar a mirar el campo de la innovación tecnológica, los avances digitales y las conexiones entre los grandes actores del sector, alcanzamos la esfera pública. Nosotras nos proponemos romper con estos papeles impuestos socialmente al conferir espacios a las mujeres en la esfera pública, involucrándonos en los asuntos con mayor impacto y poder de alcance.