Decididas a tratar de revertir una tendencia mundial casi inexorable, un grupo de docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República de Uruguay decidió crear un proyecto para estimular una mayor participación de las mujeres en las carreras tecnológicas, en particular en las vinculadas al mundo de las TICs.

De ese impulso nació el proyecto Promoviendo carreras de TICS en adolescentes en Uruguay, un programa que trata de captar un mayor número de estudiantes mujeres para las carreras de computación e ingeniería eléctrica.

Su consigna, “hacer en lugar de ver”, las llevó a idear experiencias para que las adolescentes pudieran tomar contacto directo con diferentes desafíos tecnológicos, contó Andrea Delgado, profesora agregada grado 4 del Instituto de Computación de Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República y una de las responsables de este proyecto, ganador del Premio FRIDA 2018 en la categoría Tecnología y género.

-¿Cuál ha sido la génesis del proyecto Promoviendo carreras de TICS en adolescentes de Secundaria en Uruguay?

-Se inició en 2016 a partir de la preocupación de varias docentes del Instituto de Computación por la baja matrícula de estudiantes mujeres en el área científico-tecnológica, en particular la caída de la matrícula de mujeres en la carrera de Ingeniería en Computación. Si bien el ingreso de estudiantes mujeres a la educación universitaria supera al de los varones (a nivel de grado), la proporción de mujeres que eligen las ingenierías es comparativamente minoritaria, siendo preferidas mayormente las ciencias sociales, de la salud, y humanidades. Esta brecha se ha agudizado en los últimos años donde el ingreso de mujeres a la carrera de Computación ronda el 15% y en Eléctrica está en el entorno del 20% de la matrícula. Esto es un fenómeno mundial que se viene dando tanto en países europeos y EEUU como en Latinoamérica, por lo que en varias universidades y organizaciones se han iniciado distintas acciones tendientes a incrementar el interés de las jóvenes por carreras del área.

Reflexionando sobre la problemática, docentes mujeres del Instituto de Computación y del Instituto de Ingeniería Eléctrica decidimos realizar actividades específicas para adolescentes mujeres, aplicando el enfoque de “role model” (solo mujeres docentes y estudiantes avanzadas dictan los talleres) y bajo la consigna de “hacer en lugar de ver”, de forma de que pudieran tomar contacto directo con elementos y desafíos del área, así como tener contacto con ingenieras del área.

-¿Qué actividades han realizado en busca de lograr una mayor participación de las adolescentes en las carreras asociadas a las Tecnologías de la Información de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República de Uruguay?  

-Ideamos y diseñamos tres talleres de: robótica, circuitos eléctricos y software geográfico para la jornada abierta en Facultad de Ingeniería en el marco del Día Internacional de las niñas en las TICs, que se celebra el cuarto jueves de abril de cada año promovido por ITU (International Telecommunication Union). Estos talleres como mencionábamos, se realizaron bajo la consigna de “hacer en lugar de ver”, como forma de motivar a las participantes, y se incluyó una instalación interactiva del laboratorio de medios del Instituto de Computación. Las actividades se diseñaron para que las adolescentes pudieran conocer e interactuar con ingenieras que trabajan como docentes e investigadoras en el área, siguiendo el enfoque de “role model”.

Contamos también con la participación de “Bardo Científico”, un grupo de divulgación científica que realizó monólogos específicos sobre elementos y mujeres influyentes en el área de TICs.

-¿Cómo se logra transformar la composición del cuerpo estudiantil para que haya más mujeres en tecnología?

-Creemos que si bien las acciones del proyecto pueden tener impacto en la elección de carreras de TICs de las adolescentes, se hacen necesarias intervenciones más profundas, tanto en el área educativa como en la popularización de la ciencia y la tecnología que permitan potenciar este impacto. En ese sentido, tenemos definido un programa de cursos para adolescentes mujeres titulado “MATE: Mujeres en el área científico-tecnológica”, que prevé una semana de cursos de matemática, programación y robótica, y circuitos eléctricos, como extensión a los talleres ya diseñados. Es necesario también trabajar en visibilizar a las mujeres del área cientifíco tecnológica, tanto a las científicas como a las profesionales que trabajan en la industria, promoviendo que las chicas que tengan interés en estas carreras y quieran trabajar en el área, vean que es posible, que no son áreas solo para hombres.

El impacto específico que tienen las actividades del proyecto podremos monitorearlo mediante los ingresos a las carreras de TICs de Facultad de Ingeniería (en particular Computación y Eléctrica), constatando si las chicas que participaron en los talleres (y en el programa MATE una vez implementado) eligen en algún momento alguna de las carreras relacionadas.

-¿Por qué creen que el llamado mundo TICs ha estado, hasta ahora, dominado por la presencia masculina?

-El mundo en general de la ciencia y la tecnología ha sido dominado históricamente por hombres, donde las mujeres tenían acceso limitado o nulo a los estudios formales y a los círculos y comunidades científicas. Si bien actualmente la mayoría de estudiantes de grado en UdelaR son mujeres (alrededor del 64%), las carreras elegidas mayormente son las ciencias sociales, de la salud y humanidades, manteniéndose las áreas científico tecnológicas como las más masculinizadas, en particular las carreras de Computación y Eléctrica. La mayoría de los científicos conocidos por sus aportes o premios obtenidos son hombres, lo mismo sucede con las grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Apple o Facebook. Esto no quiere decir que no haya mujeres que hayan hecho aportes muy importantes en el área, pero no son igualmente visibles, como por ejemplo Ada Lovelace, quien fue una matemática británica creadora del primer algoritmo para una computadora, considerada la primera programadora de la historia.

El peso de los roles y estereotipos de género, la identificación de las mujeres con áreas mayormente asociadas a los cuidados y educación, los estereotipos negativos de las carreras científico-tecnológicas (en particular computación) que hacen que sean percibidas como profesiones poco atractivas principalmente para las mujeres, el desconocimiento/desinformación sobre las tareas profesionales que se realizan en estas áreas, la falta de modelos a seguir (role models) femeninos, los incentivos o desestímulos que desde edades tempranas reciben las niñas y niños hacia la ciencia y la tecnología, donde estos últimos son incentivados en mayor medida, por ejemplo con juguetes relacionados, y potenciando su confianza en sus habilidades matemáticas y científico tecnológicas, son otros elementos que inciden en la baja participación de las mujeres en el área. Además, son profesiones muy bien pagadas (en particular las TICs) hecho que generalmente incide más en la elección de carreras en los hombres que en las mujeres.

-¿Qué los impulsó a postularse a los premios FRIDA?

La Facultad de Ingeniería ya ha postulado y ganado en otras oportunidades tanto premios como subvenciones FRIDA por proyectos en distintas áreas de la tecnología, las redes la educación, por lo que al ver la nueva categoría transversal de “Tecnologías y Género” nos pareció que podíamos postular y aportar a la reflexión sobre la brecha de género existente en TICs en Latinoamérica con las actividades que venimos desarrollando.

-¿Cómo valoran su participación en esta iniciativa de LACNIC? ¿Creen que a partir de FRIDA puedan lograr más apoyos para el proyecto?

Creemos que es una oportunidad inigualable para dar a conocer nuestra propuesta, las actividades que realizamos y los resultados obtenidos. Esperamos también motivar a otras universidades e instituciones latinoamericanas a seguir reflexionando y trabajando sobre la brecha de género existente en TICs, y crear iniciativas que aporten a disminuirla, con acciones para promover estas carreras entre las adolescentes mujeres de sus países.