En Internet se reproducen las mismas desigualdades de género que en la vida offline, según afirma un grupo de activistas que se unió para impulsar una organización contra las desigualdades de poder en los entornos digitales. Así surgió Coding Rights en 2015 en Brasil (www.codingrights.org). Se trata de un proyecto fundado por Joana Varon, con sede en Rio de Janeiro pero que trabaja globalmente promoviendo un uso crítico de las tecnologías digitales que contemple la perspectiva de los usuarios, específicamente mujeres e individuos LGBTTQI.

Coding Rights, ganadora del Premio FRIDA para Mujeres en Tecnología (http://programafrida.net/archivos/project/coding-rights-premio-mujeres-en-tecnologia), fue distinguida por el jurado por sus destacados esfuerzos por integrar una visión de género en el debate sobre derechos digitales. Danae Tapia, una de las impulsores de Coding Rigths, aseguró que este proyecto busca desterrar “la presencia intacta en los entornos de Internet” de las sociedades patriarcales y hacer valer el derecho de todas las personas, en especial mujeres e individuos LGBTTQI.

¿Por qué consideran que un grupo de activistas debe promover una propuesta de esta naturaleza en el mundo digital?

Consideramos que el machismo y las prácticas patriarcales del mundo “offline” muchas veces encuentran una correlación en los entornos virtuales. Se nos trata de presentar un Internet en el que somos supuestamente todos iguales, pero resultan evidentes los desequilibrios de poder en la red. Esto se puede ver en ejemplos que hemos trabajado como la violencia en línea contra las mujeres o la escasa presencia de mujeres en el desarrollo de servicios de internet y en la elaboración de políticas públicas.

¿Cómo creen ustedes que se debe integrar una visión de género en torno a los derechos digitales?

Debe ser una visión interseccional, que es lo que estamos impulsando desde Coding Rights: un ciber feminismo con un fuerte componente de raza y clase. Muchas veces nos encontramos ante mistificaciones del género en el que, a través de cuotas o políticas mal diseñadas, se ha facilitado una subrepresentación de mujeres de regiones del sur global. Consideramos que las iniciativas ciber feministas más interesantes de la actualidad son impulsadas por mujeres que no son del primer mundo, perspectivas que cuestionan los supuestos sobre los cuerpos y las identidades, sobre el discurso científico oficial y sobre la urgencia de descolonizar la tecnología. Es esa perspectiva la que debe primar en un entorno digital justo que considere conscientemente las diferencias de poder.

¿Qué iniciativas están desarrollando para promover el uso crítico de las tecnologías digitales y los derechos de la comunidad LGBTTQ en el ecosistema digital?

Uno de nuestros proyectos más importantes es la plataforma Chupadatos (https://chupadados.codingrights.org/es/) donde recopilamos historias de vigilancia relacionadas a prácticas de la vida cotidiana, por lo general facilitadas por nuestros aparatos electrónicos conectados permanentemente a Internet. En esta plataforma hemos abordado temas como el extractivismo de datos en las aplicaciones de fertilidad y de citas, los dispositivos de vigilancia en las ciudades a través de mecanismos como globos espías y el control personalizado de las tarjetas de transporte, entre otros. Creemos que a través de estas historias el público general ha comenzado a tomar conciencia de la información que entrega a las corporaciones de Internet, integrando inevitablemente de forma crítica el factor de las desigualdades de género y de raza.

Nuestro más reciente proyecto es Radar Legislativo (www.radarlegislativo.org), una plataforma en la que monitoreamos los proyectos de ley en el congreso brasileño que están relacionados con temas de acceso a la información, género, privacidad, libertad de expresión e innovación. Es un sistema de alerta que informa de las modificaciones a estos proyectos de ley y permite el análisis de éstos a través de diversos modos de visualización.

¿Creen que los usuarios de Internet no tienen en consideración los derechos de las mujeres e individuos LGBTTQI y que las tecnologías perpetúan las desigualdades de género?

Las sociedades patriarcales tienen su presencia intacta en los entornos de Internet, siempre estamos trabajando con casos de violencia en línea. Incluso para nosotras, como parte del equipo de Coding Rights, nos ha tocado recibir acoso a lo largo de nuestras trayectorias sólo por el hecho de querer plantear el tema de las desigualdades de género. Personalmente considero que si una tecnología está construida por hombres, por blancos, por individuos que continúan las lógicas de este sistema patriarcal, inevitablemente las desigualdades de género serán perpetuadas. La buena noticia es que hay una red de mujeres feministas que han empezado a apoderarse de las tecnologías y cada día vemos más posibilidades para la construcción de sistemas autónomos alejados de las lógicas masculinas, blancas y de intereses corporativos.

¿Cómo ubican a la región de América Latina y el Caribe en relación al resto del mundo en el respeto de los derechos de las mujeres e individuos LGBTTQI?

América Latina y el Caribe tienen una triste historia de dictaduras y de neoliberalismo, son contextos que han facilitado escenarios extremadamente conservadores en los que las mujeres y los individuos LGBTTQI somos permanentemente despojados de nuestros derechos, tenemos leyes de derechos sexuales y reproductivos que son retrógradas. Pero ese mismo contexto ha permitido el surgimiento de grupos rebeldes y radicales que hoy son protagonistas en el contexto feminista global. Hemos podido hacer redes de apoyo para abortar de forma segura, para promover una sexualidad libre usando las tecnologías, para combatir las horrorosas tasas de femicidio en nuestra región.

¿Qué evaluación hacen de su participación en FRIDA y haber ganado por primera vez el Premio FRIDA para Mujeres en Tecnología?

Estamos extremadamente contentas, cuando le conté al grupo de la decisión fue una felicidad total. A veces el trabajo que hacemos puede ser agotador porque nos sentimos luchando contra enemigos demasiados gigantes: el patriarcado, los millonarios de internet, los gobiernos opresores, la vigilancia masiva. Tener el reconocimiento de pares es algo que nos hace sentir que vamos por un buen camino y que legitima la acción feminista en el contexto de la innovación digital. Estamos muy contentas.