Emilio, Mario y Kako habían trabajado como voluntarios en iniciativas humanitarias en El Salvador y conocían la fragilidad de las comunidades más desfavorecidas en caso de desastres naturales. Por eso, café mediante, pensaron e idearon un dispositivo de alerta temprana para los momentos en que colapsan los sistemas de comunicación tradicionales por la ocurrencia de emergencias naturales, donde las primeras horas resultan cruciales para salvar vidas.

Esa idea se transformó en Kit Reacción, un dispositivo electrónico de código abierto que permite a las comunidades comunicarse entre sí y con las instituciones de ayuda humanitaria en caso de desastres naturales.

El proyecto recibió una subvención de FRIDA (Fondo Regional para la Innovación Digital en América Latina y el Caribe) que le permitió desarrollar los primeros prototipos de Kit Reacción y realizar las primeras pruebas de campo, contó  Emilio Velis de Red Acción Comunitaria.

En diálogo con LACNIC News, Velis relató el periplo de una iniciativa que también ha sido distinguida por MIT Technology Review como una de las más innovadoras de Centroamérica.

¿En qué consiste el Kit Reacción y cómo nace la idea?

Red de Acción Comunitaria es un sistema open source de alerta temprana que trabaja principalmente con la organización comunitaria local. Nuestro proyecto se basó en un sistema de comunicaciones para empoderar a grupos vulnerables durante y después de la ocurrencia de desastres naturales, en los momentos en los que las redes se saturan o las infraestructuras se dañan. Con esta idea en mente, desarrollamos una red inalámbrica para que los líderes comunitarios puedan registrar su estado para compartir con otros grupos locales y con organizaciones de ayuda humanitaria durante las primeras horas tras un evento natural, lo cual puede permitir salvar vidas en zonas poco accesibles o durante eventos críticos.

Nuestra idea nació en enero de 2014 junto con otros dos amigos de la comunidad Open Hardware en El Salvador, Mario Gómez y Kako Valladares. Los tres queríamos enfocarnos en un problema social o ambiental de nuestro contexto local. Trabajamos durante unos meses en el desarrollo de la idea, tiempo en el que contamos con el apoyo de la Organización Conexión [http://www.conexion.sv/] en El Salvador.

¿Qué avances lograron a partir de la subvención obtenida con el programa FRIDA?

Durante el año de duración del proyecto, trabajamos en la primera implementación de nuestros prototipos. Trabajamos durante estos meses con las comunidades Fátima y Getsemaní del departamento de Ahuachapán, desarrollando talleres de capacitación y de co-creación, en los que diferentes aspectos de la interfaz de usuario fueron validados e incluso mejorados por los futuros usuarios. A partir de esto, desarrollamos y fabricamos los dispositivos y realizamos pruebas en campo.

Además de los fondos para implementación, ganar la subvención de FRIDA nos abrió las puertas para la colaboración con muchas instituciones a nivel local e internacional, gracias a la credibilidad de nuestro trabajo en la ejecución de esta implementación, e incluso logró generar sinergias para el trabajo en conjunto con instituciones que nos han apoyado de diversas maneras. Conexión fue de los primeros en creer en nosotros, y Frida los primeros en apostar en el potencial de la idea, lo cual fue valioso para poder llegar hasta el nivel de desarrollo actual del proyecto.

¿Qué alcance tiene actualmente el kit?

A nivel de diseño, un transmisor tiene un rango en zonas rurales desde los 100m hasta los 1500m. Todo este análisis depende de diversos factores, tales como las variaciones en la altitud del terreno, la cantidad de árboles, obstáculos. Estamos generando una red en la que las personas pueden registrar su ubicación, sus movimientos y sus comportamientos, para poder analizar lo que las personas hacen en una situación de crisis y mejorar el modo en el que capacitamos a las comunidades para diseñar mejores planes de emergencia.

¿Cuál ha sido su repercusión en la comunidad?

A partir de esta experiencia piloto, en la que realizamos alrededor de 15 talleres, tenemos un grupo muy cohesionado que ha trabajado con nosotros no solo asistiendo a las capacitaciones, sino que incluso formando a nuestros líderes comunitarios para capacitar a otras personas. Nuestro mayor éxito ha sido el empoderamiento comunitario.

¿Se ha utilizado ya ante algún desastre natural? ¿Qué resultados se obtuvieron?

Como equipo de Reacción tomamos el compromiso de no dejar a la comunidad incluso tras finalizado el proyecto. Actualmente estamos al inicio de la etapa de simulacros del dispositivo, en la que estamos validando su uso en campo con sus usuarios. Para esto estamos usando los dispositivos para juegos colaborativos. Este mes vamos a jugar algo similar a “Capturar la bandera”, con equipos que envían sus ubicaciones para recoger ítems desperdigados en un terreno, simulando las labores de rescate para una zona de riesgo utilizando el kit Reacción. Esto nos permite analizar cómo las personas reaccionan cuando ocurre un evento natural y son capaces de comunicarse con sus vecinos. Todo esto nos servirá para preparar a los habitantes de las comunidades para el momento en el que un evento natural real les afecte.

¿Qué significó para ustedes y para el proyecto haber sido reconocidos por el MIT Technology Review entre los más innovadores de Centroamérica?

¡Fue increíble! Comenzamos en enero de 2014 tomándonos un café y bocetando la idea en un papel. Un par de meses después Mario fabricó los primeros tres prototipos que nos costaron $182 y seis meses después, con la subvención de FRIDA, comenzamos a hablar de un proyecto de verdad. El premio fue sin duda un reconocimiento personal, pero todos estamos claros del esfuerzo no solo de los que estuvimos al inicio, sino del apoyo que recibimos de parte de todos los actores que creyeron en nosotros de una u otra manera.

Todo este momento ha sido muy valioso para nosotros. El apoyo de Conexión a nivel local ha sido importante para poder darnos a conocer a nivel local con muchísimos actores, y Frida nos facilitó tanto el acercamiento a nivel comunitario como a nivel internacional, ¡hasta llegar al radar de la revista tecnológica más antigua del mundo! Fue un incentivo para el trabajo de todos nosotros, que nos ha empujado a seguir adelante.

¿Cuáles son próximos objetivos a alcanzar con el proyecto?

Actualmente nos estamos enfocando en utilizar el modelo de intervención de manera que pueda impactar a más personas. Entre los planes de futuras implementaciones están una expansión a comunidades cercanas a Fátima y Getsemaní, así como a otras regiones como Colombia, la Amazonía en Perú.. Tuvimos la oportunidad de hablar de Reacción en el MIT el año pasado durante la Conferencia Mundial de Fab Labs (Fab11), y eso nos abrió la oportunidad de ser un proyecto promovido por el Global Humanitarian Lab [https://interagencystandingcommittee.org/system/files/ghlbrochure.pdf – Pág 24], una organización apoyada por la Cruz Roja, la ACNUR y el PMA, lo cual nos da la oportunidad de soñar en generar impacto a muchas más personas. Para lograr esto, actualmente estamos trabajando en la generación de un ecosistema regional en torno al monitoreo de variables de cambio climático y la generación de planes comunitarios efectivos. Queremos lograr que El Salvador se convierta en un referente de estos temas para impactar al continente americano, donde ocurren más de 50 desastres naturales cada año.

¿Cómo resumen su experiencia con Frida?

Ganar una subvención tan valiosa como FRIDA nos acercó a una comunidad de personas a nivel regional que están en lo mismo que nosotros. Es obvio que una labor como la de FRIDA no solo tiene que ver con la creación de conocimiento científico, sino también con la promoción del desarrollo local a través del acceso a la conectividad, y es emocionante ser parte de una comunidad de personas que se enfocan en estas bases para el beneficio de las comunidades locales y regionales. Además, pudimos escalar nuestra idea a partir de tres prototipos de $ 182 a un verdadero impacto comunitario y la oportunidad de salvar vidas humanas en el caso de desastres naturales, no solo en El Salvador sino en la región. Eso no tiene precio, y estamos muy agradecidos por la confianza que FRIDA ha puesto en nosotros.